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Foto: Tursiops

 

Rorcual común

Balaenoptera physalus, Linnaeus, 1758

Rorcual común
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Es el único representante habitual en nuestras aguas del suborden de los misticetos (ballenas verdaderas, tienen barbas en vez de dientes). El rorcual común presenta, por tanto, todas las características de este grupo, como el maxilar prominente amplio y plano que tienen las ballenas para flitrar el alimento, cabeza plana y espiráculo (orificio respiratorio) doble. Los principales huesos de su cabeza sostienen una hilera de láminas córneas paralelas, flexibles y planas, denominadas barbas, que con su borde interior deshilachado sirven para retener el alimento en suspensión dentro del agua. El número y dimensiones de las barbas son característicos de cada especie. En el rorcual común son cortas, como en todos los rorcuales, y con un número entre 250 y 400. Los huesos del maxilar superior tienen uniones laxas para, de esta forma, absorber el inmenso golpe que producen las toneladas de agua engullidas al cerrar la boca. Después, la lengua expulsará este agua a través de las barbas que retendrán el alimento en suspensión. Para proporcionar una mayor capacidad bucal, los rorcuales presentan en la garganta un conjunto de pliegues, en el rorcual común entre 60 y 80, que sirven para expandirla de forma que aumentan considerablemente la capacidad de tragarse el agua para filtrar. Precisamente, “rorcual” proviene del noruego y significa “surco”, “pliegue”.

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Su cuerpo es fusiforme con el dorso carenado hasta la aleta caudal. La cabeza estilizada, gracias a la mandíbula recta y las barbas cortas, con forma de “V”, presenta una cresta longitudinal en el medio justo por delante de los espiráculos. La aleta caudal, en los ejemplares adultos, presenta una escotadura central con los cantos de ambos costados superpuestos. La coloración es gris oscuro en el dorso tornando hacia el azul cuando el animal muere. La cabeza presenta una distribución asimétrica del color característica. En el costado derecho, maxilar inferior y barbas anteriores son blancas, así como la cavidad bucal. El maxilar izquierdo es gris. Parece ser, que esta asimetría va ligada a una táctica empleada por el rorcual común para la obtención de alimento: El animal nada cerca de la superficie con la boca abierta de costado con el lateral derecho orientado hacia el fondo. De esta forma, la pigmentación blanca se orienta hacia las profundidades y la oscura hacia la superficie, haciendo más difícil su detección tanto si se observa desde arriba como desde abajo.

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El rorcual azul (Balaenoptera musculus, Linnaeus, 1758), el único animal del mundo que puede alcanzar medidas mayores, nada más ha sido visto en el Mediterráneo por un varamiento a principios del siglo XX en Cataluña. Las medidas del rorcual común se encuentran comprendidas entre los diecisiete y los veinticinco metros los machos y los dieciocho y los veintisiete las hembras. Aunque rara vez sobrepasan los veintitrés.

 

El rorcual común es una especie de observación frecuente y común a toda la cuenca occidental del Mediterráneo. La máxima concentración se encuentra en el mar Ligur en verano, donde los animales se desplazan para aprovechar la alta productividad de la zona en esta estación. Este desplazamiento es detectado en las Baleares hacia la primavera, tanto en el litoral de levante como de poniente, y es habitual que los barcos de arrastre que trabajan la gamba avisten ejemplares nadando hacia el Noreste. A partir de agosto, la concentración al Norte del Mediterráneo occidental disminuye y comienza el desplazamiento hacia el Sur. Actualmente se reconoce la existencia en el Mediterráneo de dos poblaciones: animales del Atlántico Norte que, además de desplazarse al mar Ligur para alimentarse pueden hibernar en el mar de Alborán y zonas adyacentes, y una otra residente, que no abandonaría nunca el Mediterráneo y que hiberna en una zona por localizar entre las Baleares, Norte de África y Sicilia.  Ambas poblaciones han podido ser identificadas por sus cantos distintos de transmisión cultural.

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En el Mediterráneo, los últimos estudios sobre el rorcual común dan un censo aproximado total en verano de más de 3000 ejemplares. En los últimos años, durante el verano, se han observado ejemplares alimentándose al Noroeste de Mallorca, en aguas de Cabrera o de Cala Rajada. Normalmente, estas observaciones se dan a cierta distancia de la costa, generalmente más allá de la plataforma continental, pero no se puede descartar la posibilidad de una aproximación mayor.

 

Cachalote

Physeter macrocephalus, Linnaeus, 1758

Cachalote
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El cachalote, protagonista de tantas y tantas historias fabulosas, inspirador de la famosa novela Moby Dick, basada, por cierto, en un hecho real, cazado con fruición por los productos que de su cuerpo se obtienen, es, por su forma de vida, por las adaptaciones fisiológicas y anatómicas al buceo, por sus dimensiones y rasgos físicos, uno de los cetáceos más extraordinarios.

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Por el tamaño y su nombre en algunos idiomas, “sperm whale” en inglés, por ejemplo, se piensa como una ballena. No es así. El cachalote es el más grande de todos los odontocetos, el suborden que juntamente con los misticetos comprenden todas las especies de cetáceos. La principal característica de los odontocetos es, como su nombre indica, la presencia de dientes. Parece ser que este grupo ha mantenido la forma de alimentarse original de los primeros cetáceos que aparecieron en la tierra hace más de 45 millones de años: escoger y capturar presas individuales. Esta larga historia evolutiva se refleja en una gran diversidad, con una gran variedad de formas, comportamientos, etc. que afecta a todos los aspectos de su biología.

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Los odontocetos tienen el maxilar superior estrecho y recto, que forma como un hocico en ciertas especies. En la zona anterior de la cabeza presentan el denominado melón, estructura redondeada de tejido adiposo y musculatura que, atravesada por los conductos nasales, está relacionada con la extraordinaria capacidad de los odontocetos denominada ecolocalización. Está estructura provoca que el espiráculo, simple, se encuentre muy elevado. En el cachalote, el espiráculo, después de atravesar su inmensa cabeza, sale hacia adelante y a la izquierda, lo que hace que sea muy fácil de identificar en el mar, ya que el soplido simple, cae así 45 grados hacia delante a la izquierda.

 

Otro rasgo común de todos los odontocetos es un maxilar inferior estrecho. En el cachalote, este tiene forma de “Y” y soporta la dentición, ya que el superior, nada más presenta alveolos de inserción. El número de dientes, de más de diez centímetros, es variable: De quince a treinta en los machos y de siete a treinta en las hembras. Los superiores quedan vestigiales.

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Todos los cetáceos son grandes buceadores. Y entre ellos, destaca el cachalote, con capacidad para alcanzar, como se ha dicho antes, hasta los ciento veinte minutos de inmersión y los dos mil metros de profundidad. Pero, ¿cuáles son las adaptaciones que les permiten este dominio de la apnea? Entre otros han trasladado el espiráculo arriba de la cabeza. Esto les permite respirar exponiendo tan solo una parte pequeña del cuerpo y aceleran así el proceso.

 

Sus pulmones no son extraordinariamente grandes. Proporcionalmente, no superan mucho a los mamíferos terrestres. Además, los mejores buceadores son los de pulmones más pequeños. Esto es posible porque los cetáceos han incrementado la capacidad de almacenar oxígeno modificando el sistema circulatorio y el metabolismo muscular. Si en los humanos la proporción de sangre respecto al peso corporal es de un 7%, en los cetáceos es de un 15%. También tienen más glóbulos rojos y una concentración de hemoglobina mayor. Todo ello aumenta notablemente la cantidad de oxígeno que la sangre puede transportar. Además, la mioglobina, que está presente en los músculos, tiene más afinidad por el oxígeno que la hemoglobina, por lo que el oxígeno transportado por la sangre es rápidamente cedido a los músculos. Los cetáceos tienen más mioglobina y más concentrada que los mamíferos terrestres.

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Otro factor, la frecuencia cardíaca, varía en consonancia con la respiración. En inmersión, el ritmo cardíaco se ralentiza, en superficie, se acelera. Cuando están buceando, el riego sanguíneo es exclusivamente para los órganos vitales como el cerebro y el corazón.

Su metabolismo también se ha especializado para prolongados espacios de tiempo sin aire. La energía para moverse se obtiene mediante la degradación del glucógeno con la presencia del oxígeno que produce dióxido de carbono. Cuándo en inmersión falta el oxígeno, esta reacción se interrumpe produciendo ácido láctico que es más tóxico que el dióxido de carbono. Los mamíferos terrestres tienen una tolerancia muy baja a estas sustancias, mientras que los cetáceos soportan concentraciones muy elevadas.

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Los odontocetos han evolucionado para evitar el mal producido por la inmensa presión hidrostática a grandes profundidades y la embolia gaseosa.  Además, para facilitar la captura e ingesta de presas bajo el agua, el tracto respiratorio y el digestivo son completamente independientes.

El cuerpo poco estilizado del cachalote es a causa de su inmensa cabeza, aplanada lateralmente y que puede constituir un tercio de la longitud total del animal. Con las zonas laterales altas, verticales y ligeramente cóncavas, la forma no refleja la del cráneo, ya que toda la zona anterodorsal está ocupada por el órgano de espermaceti. Este órgano, del que todavía se discute su utilidad, podría estar ligado, según algunos científicos, a la capacidad buceadora del cachalote.

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Las aletas pectorales son cortas, redondeadas y se encuentran situadas muy próximas al vientre. La aleta dorsal se ha visto sustituida por una cresta más o menos triangular seguida, normalmente, por una serie de protuberancias. La aleta caudal, de forma triangular, es bien visible cuando el animal inicia una inmersión profunda. Es el momento que aprovechan los científicos para tomar fotografías que, mediante el análisis de las marcas del canto posterior y los patrones pigmentarios, servirán para identificar al animal individualmente. Trabajos de este tipo se desarrollan en las Baleares por parte de la Asociación Tursiops y la Universidad de St. Andrews, Escocia.

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La coloración del cachalote es gris uniforme aclarándose hacia el vientre. Con la edad, especialmente las zonas cefálica y umbilical padecen un proceso de blanqueamiento. “Moby Dick”, el cachalote blanco de Melville, era un individuo viejo.

Con claro dimorfismo sexual, los machos llegan a los veintiún metros mientras que las hembras alcanzan nada más los doce. La media es de quince y diez metros, respectivamente.

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Esta especie, común en el Mediterráneo occidental, se ha visto muy perjudicada por la pesca, tanto ilegal, como por redes de deriva. Estudios muy recientes (2013), desarrollados por todo el Mediterráneo occidental, Islas Baleares incluidas, estiman un tamaño de población de solo 400 animales. Suelen frecuentar la isobata de los 100 metros, por lo que es poco habitual cerca de la costa. Las largas inmersiones, registradas en las Baleares habitualmente entre los 45 minutos y una hora, hacen difícil el avistamiento. La localización de estos animales es acústica mediante hidrófonos. Los datos obtenidos, derivados de más de 10 años de estudios desarrollados por la Asociación Tursiops, indican que el mar Balear podría jugar un papel muy importante en la ecología  de esta especie del Mediterráneo.

 

Zifio de Cuvier

Ziphius cavirostris, Cuvier, 1823

No se trata de una ballena verdadera, sino de otro odontoceto. El segundo más grande de los que visitan nuestras costas y el más esquivo y difícil de identificar en el mar, tanto por la morfología como por la biología. Como odontoceto, guarda todos los rasgos característicos del suborden y, obviamente, tiene dientes, un par en el extremo del maxilar inferior. Éstos, fuertes y bien visibles en los machos y que raramente sobresalen de las encías en las hembras, no tienen, evidentemente, ninguna finalidad con la captura de las presas. Los zifios presentan, como característica común de grupo, dos surcos con forma de “V” en la garganta. Esta estructura les da la capacidad de aspirar fuertemente las presas que se sitúen cerca del hocico. De  hecho, en una extraña especie de zifio no mediterráneo, los dos únicos dientes que nacen del macho, al crecer por fuera del hocico impiden la abertura total de la boca, dejando la aspiración como única forma posible de alimentación.

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La cabeza es pequeña y de perfil ligeramente convexo entre el espiráculo y el extremo de la mandíbula. El espiráculo, simple como en todos los odontocetos, es, sin embargo, bilobular.

La aleta dorsal es de talla media y se sitúa por detrás de la mitad del cuerpo. Las pectorales son cortas y lanceolada. La caudal no tiene escotadura central.

Tiene el cuerpo oscuro, pardo o negro, con manchas claras y cicatrices de interacción intraespecíficas; el vientre es claro y la cabeza, especialmente en los machos de más edad, presenta extensas zonas blancas entre el hocico y el centro superior del cuerpo. La talla media es entre 5,5 y 6,5 metros, con las hembras más grandes que los machos. Raramente superan los 7 metros.

Es el actual campeón del mundo de apnea, con unos buceos de 137 minutos y 3700 metros. Tanto tiempo bajo el agua hace que sea complejo de avistar. Por eso, el conocimiento de su población es escaso. Es común en el Mediterráneo occidental y en aguas baleares.

 

El calderón, pertenece a la familia de los delfínidos, la más numerosa del mar balear.

Su nombre en inglés, “pilot whale”, crea confusión ya que no se trata de un misticeto si no de un odontoceto. Su nombre en catalán (cap d´olla), en cambio, es muy gráfico y explicativo de la forma de su cabeza, caracterizada por una prominencia frontal regularmente redondeada que, además, crece con la edad. De hecho, los ejemplares de cierta edad, el carácter de este melón puede avanzar el extremo del morro que es pequeño y poco marcado.

Calderón
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Calderón

Globicephala melaena, Traill, 1809

Foto: Tursiops

Este melón, existente en todos los odontocetos en diferentes formas, está relacionado con la ecolocalización. La ecolocalización supone la emisión por parte del cetáceo de una amplia gama de sonidos de alta frecuencia, en forma de ráfagas de breves impulsos sonoros, y la obtención de información sobre el entorno mediante el análisis de los ecos que retornan. De forma simplificada, se podría decir que es similar al sonar de los barcos. Un sonar, sin embargo, que se lleva perfeccionando durante 30 millones de años.

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Entre otras adaptaciones del cráneo de los odontocetos para la producción o recepción de sonidos, de forma breve y simplificada se pueden citar: el complejo sistema de senos en el oído medio, que aíslan un oído del otro para discernir mejor la dirección de un sonido; los pómulos poco prominentes, para aislar bien la parte delantera de la cabeza de la trasera, productora y receptora de sonidos respectivamente; y el hueso periótico, que es donde se alojan los órganos del sonido, y que no se encuentran fijados al cráneo para evitar, de este modo, la propagación de sonidos no deseados por los huesos adyacentes.

El calderón presenta una dentición formada por entre siete y trece dientes por hemimandíbula, con un diámetro basal entre doce y catorce milímetros.

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La aleta dorsal tiene una base amplia y se encuentra avanzada a la mitad del cuerpo. Es baja y presenta el canto posterior con una concavidad muy marcada. Las pectorales son largas y afiladas y dirigidas hacia atrás. El pedúnculo caudal se encuentra comprimido lateralmente.

El patrón de pigmentación es sencillo. El cuerpo es negro, menos en la zona ventral donde se encuentra una mancha blanca. Ésta es bilobulada y redondeada en la garganta y se prolonga por una banda estrecha hasta la zona vaginal donde se vuelve ovalada.

El tamaño medio oscila entre cinco y seis metros. Los machos son más grandes que las hembras.

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El calderón es un animal frecuente en el Mediterráneo occidental y en las Baleares. Perosu distribución lejos de la costa, normalmente fuera de la plataforma, no le hacen muy abundante en las listas de avistamientos de los navegantes deportivos. Sin embargo, de tanto en tanto se aproximan a costa. En Julio de 2014, un grupo, alrededor de ciento cincuenta ejemplares, permanecieron unos tres días en la Bahía de Palma. Estas concentraciones no son raras. Es un animal gregario que habitualmente hacia el verano forma estos grandes grupos, a veces mixtas con otras especies de cetáceos, como el delfín mular.

 

Calderón gris

Grampus griseus, Cuvier, 1812

Calderón gris
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Como su nombre en catalán indica (cap d´olla gris), también presenta una cabeza globosa con un melón fuertemente convexo, pero que no avanza nunca al extremo anterior de la mandíbula superior. La dentición se reduce al maxilar inferior, donde se pueden encontrar entre 2 y 7 piezas por hemimandíbula. Entre el espiráculo y la zona anterior del melón se encuentra una depresión, en forma de “V”, típica de la especie.

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Su cuerpo es robusto y macizo, sin llegar, sin embargo, a las proporciones del calderón común. Los machos alcanzan entre los 2,6 y los 3,8 metros. La aleta dorsal es alta y curva, por lo que, de lejos se puede confundir con el delfín mular. Confusión que desaparece al ver su patrón pigmentario y la forma de su cabeza sin hocico.

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El calderón gris tiene el lomo y los flancos de este color y el vientre claro. La cabeza, y la zona justo por delante de la aleta dorsal, es de color gris claro, a veces blanco. Los apéndices siempre más oscuros. El cuerpo se vuelve más claro con la edad y los ejemplares viejos pueden ser totalmente blancos. Los adultos tienen la piel recubierta de cicatrices de agresiones intraespecíficas. Este diseño de cicatrices facilita mucho la identificación fotográfica en los diferentes estudios que se desarrollan con esta especie alrededor del mundo.

Foto: Tursiops

Son animales que viven, normalmente, lejos de la costa, fuera de la plataforma continental. En las Baleares se avistan con cierta frecuencia, que los últimos años han aumentado, al tiempo que ha desaparecido del Mar de Ligur. A veces, forman grupos mixtos con otros cetáceos como delfines listados. Curiosamente, en un animal del que se conocen híbridos con otros delfínidos como el delfín mular.

 

Delfín mular

Tursiops truncatus, Montagu, 1821

Delfín mular
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Es el delfín arquetípico por antonomasia. La especie que salta en la inmensa mayoría de espectáculos en delfinarios, es “Flipper”, el delfín de la eterna sonrisa. Es, probablemente, el cetáceo más estudiado y divulgado y, aun así, son muchas las lagunas que se tienen sobre su ecología y muchos los falsos mitos. Como ahora, la sonrisa. Ciertos defensores de la cautividad excusan este hecho con la certeza de la calidad de vida que proporcionan al cautivo, y la sonrisa, afirman, es una muestra. Nada más lejos de la realidad. Los cetáceos en la cabeza, como en el resto del cuerpo, poseen una gruesa capa de grasa, para evitar la pérdida de calor dentro del agua, que impiden que los músculos faciales lleguen hasta la piel. Tienen, por lo tanto, una gama de expresiones muy reducida. Es decir, los delfines de eterna sonrisa, no pueden reír.

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El cuerpo es fusiforme y robusto. Es un delfín relativamente grande, puede alcanzar los 300 Kg y su tamaño está comprendido entre los 2,3 y 3,5 metros. Su color es gris oscuro, que se aclara por los flancos, y su vientre es blanco o rosado.

Su melón es claramente convexo, y el morro corto y ancho. Característica, ésta, a la que debe su nombre en inglés: “bottlenossed dolphin”, delfín nariz de botella. La dentición está compuesta por entre ocho y veintiséis dientes por hemimandíbula.

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La aleta dorsal es grande, alta y en forma de hoz. Su canto posterior delgado se mutila con facilidad con las interacciones entre individuos de la misma especie, predadores y humanos. Frecuentemente las cicatrices resultantes son únicas para cada individuo. En este hecho se basan los estudios de fotoidentificación para reconocerlos. De esta forma se pueden seguir los ciclos de respiración en la superficie y su correlación con el ritmo materno, conocer sus descendientes, viajes, alimentación, sistema social-sexual de las poblaciones, evolución de las heridas, reproducción, etc. Así como muchos otros aspectos, como interacciones con la pesca y otras actividades antrópicas. Entre el año 2003 y 2013, la Dirección General de Medio Rural y Marino del Govern Balear ha empleado esta metodología en diversas áreas del mar Balear. Los años 2008-2010, incluyó es Freus de Ibiza y Formentera, es Vedrà, el levante de Ibiza, etc., como zonas de estudio donde se identificaron una serie de animales.

El delfín mular es el cetáceo más costero del Mediterráneo. Por eso, los datos provenientes de observaciones en el mar son más abundantes que sus varamientos. Es un animal que, de forma habitual, se puede avistar desde la costa, especialmente en los meses de invierno cuando aún se aproxima más. No es extraño su entrada en puertos y bahías. Pero la alta frecuencia de avistamientos no va ligada a una población numerosa, ya que, en general, vive en grupos pequeños.

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Se trata de una especie de comportamiento muy flexible y de dieta cosmopolita que, en el Mediterráneo, incluye muchas especies comerciales con stocks en declive, por lo que entra en conflicto con la actividad pesquera. De hecho, suele aproximarse a los aparejos de pesca. En las Baleares, las capturas accidentales, por aproximación de estos animales a las redes, afectan seriamente la viabilidad de una población que se estima en unos 700 ejemplares en primavera y 1300 en otoño.

Pero no es la pesca la única amenaza para este delfín. La contaminación, que no afecta a todas las especies de cetáceos por igual, es otro factor de riesgo. Efectivamente, se ha de contemplar el efecto bioacumulativo de ciertas sustancias tóxicas, como las toxinas, que son difíciles de eliminar, así, un predador acumula los contaminantes ingeridos con cada presa. Por lo tanto, cuánto más arriba de la cadena trófica se encuentra una especie, mayor será la concentración de los contaminantes. El delfín mular es un superdepredador que, además, vive cerca de la costa, donde los efectos de la contaminación terrestre son más intensos.

Foto: Tursiops

Pero no toda la contaminación es química. Los odontocetos viven en un mundo sonoro gracias a sus sentidos, y el delfín mular desarrolla su vida en la franja costera, donde el ruido de los barcos, industrias, emisarios, etc., es más intensa. Esta contaminación acústica tiene un impacto importante en las relaciones sociales de los delfines, en su capacidad de localizar y capturar sus presas y, en general, en todos los aspectos de su vida. Impacto que estudia el proyecto “ELS NOSTRES DOFINS”.

La capacidad de poder gestionar pequeñas áreas marinas con el fin de ensayar técnicas que minimicen el impacto de las interacciones delfines/pescadores, que actúen como herramienta educativa para deportivos y profesionales del mar, que mejoren la disponibilidad de presas para los cetáceos, que  reduzcan la contaminación, etc. cobran, en esta especie, una vital relevancia.

Foto: Tursiops

El delfín mular es un muy buen indicativo del estado del medio. Por ahora nada alrededor de es Vedrà y els Illots de Ponent, pero es trabajo de todos poder continuar disfrutando de este extraordinario animal, porqué como dijó Josep Pla “Cuando se ha visto nada a los delfines, no se puede olvidar nunca más”.

 

Delfín listado

Stenella coeruleoalba, Meyen, 1833

Delfín listado
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El más abundante de los delfines del Mediterráneo, especialmente en la cuenca occidental, se reconoce por su cuerpo fusiforme. Es un delfín de medida pequeña, la longitud total de los adultos oscila entre los 1,7 y los 2,1 metros. Es mucho menos robusto que el delfín mular o el calderón. Su melón es convexo y al final se define un pico claramente distinguible. La dentición está compuesta por entre treinta y seis y cuarenta y seis piezas por hemimandíbula. La aleta dorsal se sitúa en la mitad del costado. Las pectorales son cortas.

Foto: Tursiops

Para su identificación en el mar es muy importante fijarse en el patrón pigmentario, ya que por las medidas, forma y comportamiento, es muy semejante al delfín común. El dorso es gris oscuro, con reflejos azulados, los flancos, grises y el vientre blanco. Dos franjas negras por cada costado, con origen en el ojo, se dirigen hacia la zona genital, una, y hacia la aleta pectoral la segunda. Una mancha clara con forma de hoz, clave para la identificación en el mar, se dirige hacia la aleta dorsal desde el ojo.

Foto: Tursiops

Sus hábitos pelágicos los distribuyen lejos de la costa. Sin embargo, su número hace que, de tanto en tanto, sea posible verlos. A diferencia del delfín mular, forma grupos muy grandes que pueden superar el millar de individuos.

 

Delfín común

Delphinus delphis, Linnaeus, 1758

Delfín común
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De comportamiento gregario, puede formar bandadas de centenaries y miles de individuos. El delfín común es, curiosamente, el menos común de los pequeños delfines mediterráneos. Aun así, en el Mediterráneo occidental, Ibiza y Formentera son una buena opción para ver este animal en las Baleares, al encontrarse, más frecuentemente, al sur de la línea imaginaria que une Formentera con Cabo de Gata.

Foto: Tursiops

Con el espiráculo ligeramente avanzado a la vertical de los ojos, su dentición la componen entre cuarenta y sesenta y cinco pequeños dientes cónicos por hemimandíbula.

Dado el aspecto exterior, muy semejante al delfín listado, para identificarlo hay que fijarse en el patrón pigmentario. La coloración oscura, casi negra del dorso, se extiende por los flancos formando una zona triangular con el vértice inferior en la vertical de la dorsal. Delimitando, así, como un reloj de arena tumbado horizontalmente. La parte anterior de éste es de color gris-amarillento y gris en la posterior.  Esta característica es clave para identificarlo en el mar sin confusión. El vientre claro se encuentra atravesado por dos bandas oscuras que unen la mandíbula inferior con las aletas pectorales. Rodeando los ojos, dos anillos se unen siguiendo el surco subfrontal.

Foto: Tursiops

Es un gran nadador que puede superar los 50 km/h. Para llegar a estas velocidades, el delfín común, como el resto de cetáceos, ha tenido que adaptarse. Cuando el animal se desplaza, el agua ofrece una resistencia mayor al avance que el aire. Por eso, para evitar al máximo el rozamiento, el cuerpo es liso y fusiforme y se ha eliminado cualquier estructura: los órganos sexuales se encuentran invaginados, ha desaparecido el pabellón auditivo y no tienen piel (excepto vestigios en las cejas de los misticetos y en el desarrollo embrionario de los odontocetos).

La aleta caudal crea un flujo laminar alrededor del cuerpo que merma el rozamiento. Además, la piel y la grasa subyacente son firmes pero no rígidos. En los cambios de dirección o de velocidad, pequeños pliegues en la piel indican zonas de turbulencia y se modifica la tonicidad para evitarlo y que no alcancen grandes proporciones.

 

Los delfines lubrican su paso por el agua liberando, mediante células superficiales de la piel, gotas de aceite e hidratos de carbono.

Foto: Tursiops

El delfín común es, junto con el delfín mular y el cachalote, el cetáceo más vulnerable del Mediterráneo. Por eso se clasifica en los primeros lugares en el listado de prioridades de las organizaciones medioambientales.